Mi vida sin la Pocket PC
por: Alberto Noriega
Las cosas comenzaron poco a poco y casi sin sentirlo, un día en una junta quise de pronto consultar un correo electrónico y no la encontré, al regresar a mi lugar de trabajo la busque infructuosamente y pensé "estará en el auto", tiempo después tuve la necesidad de realizar una llamada a un número poco usual que no tenia en el celular, busqué en el auto de arriba a abajo y nada, pensé "ha de estar en la casa", finalmente llegó el sábado: cita con el dentista y al buscar en casa concienzudamente y no encontrarla, tomé conciencia de la pérdida.
Después de varias búsquedas a fondo sin éxito, resignado, decidí utilizar toda la funcionalidad de mi flamante P900 (¿Acaso no dicen que es casi como una Pocket PC?) así que armado de paciencia instale el aparato y lo sincronice, así es "¿para que necesitaría la Pocket si el celular lo tenia todo?", nuevamente cita con el dentista, me dije: a cargar música, cuando de pronto me di cuenta de un pensamiento aterrador "¿Sólo 16 MB de memoria?", Eso sería lo que podría llegar a tener una Pocket PC modesta y finalmente habría comprado memoria extra, así que me puse a buscar una tarjeta de memoria para el teléfono y otra vez me encontré con otra situación no muy agradable: "sólo acepta tarjetas de máximo 128MB y aparte son de tecnología propietaria que salen mas caras que las SD!", definitivamente no era mi día, ok, ok, entonces llego el momento de sincronizar AvantGo y leer el periódico o la cartelera de cine para nuevamente encontrarme con "¿como que no hay versión de AvantGo para Symbian series 90? " y si la hubiera ¡Hay que pagar tiempo aire para bajarla ya que no se puede sincronizar desde la cuna!, haciendo acopio de paciencia dije "bueno para aplicaciones de entretenimiento me consigo un i-pod o un game boy, pero para el trabajo sí me serviría", ¡Oh cuán equivocado estaba!
Se acercaba fin de mes y recurro en casa a la hoja de cálculo para programar los pagos con la chequera ¡No viene Excel precargado!, revisión de correo electrónico desde un restaurante, si si, solo vía GPRS nada de HotSpot, como si en la súper segura Ciudad de México anduviera sacando mi Teléfono en la calle o en el RTP, bueno al menos puedo escribir algún documento, pero claro sin formato, tipo de letra o cosas similares.
Llega el momento de buscar software para cubrir esas expectativas y entro a handango para tal misión, mientras que recuerdo que en la sección de Pocket PC existía una cantidad generosa de software, con desaliento miro las pocas opciones del sistema operativo Symbian y por cierto con funcionalidades pobres en comparación.
Pues no me queda otro camino que ahorrar y seguir descubriendo que mientras mi Pocket PC estaba ahí no la aprecie como debiera pero ahora que se ha ido la falta que me hace y el hueco que dejo es imposible de llenar.